6 CLAVES PARA CUMPLIR TUS OBJETIVOS DE 2019

Empezamos un nuevo año y con él nos planteamos siempre un buen puñado de nuevos propósitos. Pero ¿Cuántas veces estos propósitos se han quedado en simples pensamientos o palabras? ¿Cuántas veces te has sentido decepcionado o culpable por no haber cumplido con lo que te proponías?  Para que esos propósitos no se queden en nada, necesitamos las claves para transformarlos en acciones valiosas para nosotros mismos.

Lo primero sobre lo que tendremos que reflexionar es si nuestros objetivos para esta nueva etapa son elegidos acorde a lo que para nosotros es importante, es decir, nuestros valores. Si nuestros objetivos o metas no son van en la línea de lo que para nosotros es importante, seguramente no seamos capaces de reunir la motivación necesaria para trabajar duro en conseguirlos. Podre algunos ejemplos:

  • Si para mi es valioso el hecho de tener una carrea deportiva larga, entonces un objetivo puede ser cuidarme físicamente para prevenir lesiones.

 

  • Si para mi es valioso trascender en mi deporte, puedo plantearme como objetivo batir algún record de la especialidad.

 

  • Si para mi es valioso superar mis limitaciones, puedo plantearme como objetivo mejoras técnicas o tácticas en la competición.

Pero ¡cuidado!: en ocasiones nos proponemos objetivos que tienen más que ver con lo que esperan los otros (padres, managers, aficionados…)  que con lo que realmente deseamos. Realmente tú eres el que realizará el esfuerzo y el sacrificio, por lo tanto debes sentirte identificado con aquello para lo que vas a luchar.

Una vez tenemos claros los valores, debemos plantear los objetivos a conseguir. Digamos que los valores nos darán el rumbo a seguir y los objetivos serán las paradas en el camino.

Para tener posibilidades  hay que cambiar los deseos ambiguos y generales por unos objetivos concretos a cumplir. Esto es fundamental ya que ellos serán el camino que guíe tu esfuerzo diario. Un deportista o equipo sin unos objetivos bien planteados es como una barca que navega sin una dirección.

A continuación vamos a enumerar y comentar las claves para cargarte de la motivación y el aporte de confianza que necesitas de cara a  luchar día a día. El camino hacia tus metas comienza aquí:

  • ¿qué deseas conseguir? Es lo primero que debes plantearte, ¿qué es por lo que vas a luchar? Debes evaluar el reto que se te presenta y si tu preparación física, técnica, táctica y mental te permitirán alcanzarlo. En este punto es importante que seas ambicioso, pero también realista.  Por ejemplo, para un equipo de fútbol humilde y recién ascendido sería ambicioso que se planteara entrar en  puestos de champions, pero no sería realista. Si te planteas un objetivo inalcanzable solo conseguirás cargarte de frustración y acumular experiencias de fracaso. Muchas veces, con la intención de motivarte, de arengar…. tu entorno puede hablarte de conseguir “ganar a todos”, de “ser siempre el mejor”… puede que lo hagan con la mejor intención, pero si te están hablando de algo que no está materialmente a tu alcance en este momento pueden hacerte sentir que decepcionas. Debes protegerte, escuchar pero no asimilarlo como una obligación a cumplir.
  • Define claramente el objetivo que has pensado: Ahora es el momento de ponerlo en palabras y números. En esta ocasión debes evitar ser ambiguo ya que un objetivo mal definido será un mal guía. Objetivos como por ejemplo: “hacer una buena temporada”, “hacerlo lo mejor que pueda”, “destacar”… no nos dicen nada. Debes definir estos objetivos de tal forma  que durante la temporada puedas ver evaluar si vas en la buena dirección, y finalmente al terminar, comprobar si lo has conseguido. Es importante ser un poco flexible, hay circunstancias que pueden hacer que tengas que cambiar tu objetivo y debes readaptar tu mente rápido a la nueva situación.

 

  • Avanza peldaño a peldaño:  Si divides tu objetivo final en pequeños objetivos a corto plazo será más fácil mantener la motivación al ver que los vas superando. Además estos pequeños objetivos te darán la información que necesitas para saber si vas por el buen camino.  Si vas cumpliendo poco a poco con ellos entonces sabrás que vas en la buena dirección y te motivarás. Si por el contrario tus objetivos intermedios no se cumplen, entonces sabes que algo hay que cambiar. En este momento debes evaluar que puede estar fallando para cambiarlo cuanto antes.  Se trata de acumular confianza y experiencias de éxito al ir superando los objetivos intermedios.

 

  • Ponte fechas a límite: En ciertos deportes la fecha de consecución de tus objetivos esta clara y fijada por un calendario (la última jornada de liga, el triatlón al que te inscribirás dentro de tres meses, las jornadas de clasificación para un campeonato…) Si este es tu caso entonces debes poner fecha a tus objetivos intermedios. Plantea una fecha límite para bajar tus tiempos, para conseguir un porcentaje de aciertos, para alcanzar determinado peso, para conseguir cierta cantidad de puntos… de esta manera si lo consigues te dará seguridad ver que vas mejorando con el entrenamiento diario. Si no nos ponemos fechas podemos procastinar, es decir, ir dejándolo y dejándolo para más adelante.

 

  • Mas atención al rendimiento y menos al resultado: Es importante que entre tus objetivos no solo haya números y cifras. Muchas veces el resultado final no sólo depende de nosotros. Hay múltiples factores que pueden influir como puede ser la meteorología, los árbitros, averías en deportes de motor… Es posible que hayas trabajado duro para conseguir quedar en determinada posición pero algún factor externo a ti te lo haya impedido. Por eso es importante que te fijes unos objetivos de mejora personales que centren tu atención en tu propio rendimiento. Tu esfuerzo solo depende de ti y deberás sentirte orgulloso de ello aunque el resultado final no sea el mejor por circunstancias ajenas. Es necesario pararse a reflexionar sobre si realmente estamos rindiendo mal o bien, es fácil que nuestras sensaciones se empañen por un determinado estado de ánimo, por comentarios críticos o demasiado benevolentes…

 

  • Da valor a tu progreso:  Felicítate a ti mismo, valórate!… lo importante es tu propio reconocimiento al esfuerzo hecho. Háblate a ti mismo en términos positivos. Esto es importante de cara a mantenerte motivado y con ganas. También debes ser sincero contigo mismo y darte un toque de atención si no cumples. Desde fuera puedes esperar un reconocimiento, pero realmente el que mejor sabe si lo estás dando todo eres tú. Un entorno excesivamente exigente puede quitar valor a tu trabajo pensando que si te felicitan te volverás descuidado y bajarás los brazos. Un entorno sobreprotector tratará de hacerte sentir el mejor aún cuando no estés dando el 100%… Toma las opiniones de los demás en su justa medida.

 

En definitiva, ser mejor día a día, crecer como deportista y como persona exige tener un rumbo que te lleve en una dirección valiosa para ti, para ello debes marcar objetivos y luchar por alcanzarlos. Los retos imposibles en ocasiones son solamente objetivos mal formulados. Es importante canalizar la motivación y su intensidad en una dirección adecuada, y quizá lo más importante, persistir en esa dirección con toda la intensidad durante largos periodos de tiempo ¡Define tus metas y comprométete a luchar por ellas!

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