PSICOLOGÍA Y LESIONES DEPORTIVAS

Las lesiones forman parte de la vida y de la carrera de un deportista. Podemos sufrir lesiones leves que apenas interfieran en nuestra actividad deportiva y profesional, o por el contrario podemos sufrir lesiones graves que nos aparten del deporte durante meses o incluso pongan en peligro nuestro futuro como deportistas. Veamos cómo la psicología, nuestra mentalidad, nuestras emociones, influyen en el proceso de lesión y recuperación. La psicología y los procesos asociados a ella pueden ser la diferencia entre una buena recuperación o una rehabilitación problemática que nos haga sufrir mas de la cuenta.

A la hora de sufrir una lesión las emociones que se generan son diversas:

Negación: Podemos negar la situación “no es tan grave”, “no voy a dejar de entrenar por esto”. Esta reacción puede ser la respuesta inicial a una lesión que no nos esperamos para nada, que llega en el momento más inoportuno… no queremos creer que de verdad nos está pasando esto.

Ira: La reacción de ira, de rabia ante la lesión, ante la situación que nos toca vivir es de las más habituales. Nos enfadamos con la mala suerte, con el destino que nos ha tocado vivir y pensamos “¿Por qué a mi?”, ¿”¿Por qué tengo tan mala suerte?”

Tristeza y depresión: Cuando la lesión es grave y realmente somos conscientes de la situación y del tiempo que nos mantendrá apartados de la competición podemos sufrir esta reacción de tristeza y desesperanza. Nuestro estado de ánimo cae por los suelos, es una reacción negativa pero muy habitual e incluso necesaria para pasar el mal trago. El problema viene cuando nos quedamos enganchados en esta tristeza y no podemos salir de ella, ya que nos va a impedir luchar por una pronta recuperación. Nos hará sufrir las consecuencias de la lesión mucho mas intensamente y nos dejará  mas incapacitados para la rehabilitación.

Aceptación y reacción: Una vez pasado el mal trago, de haber expresado nuestra tristeza y nuestra rabia inicial, debemos aceptar la situación que nos ha tocado vivir. Sólo aceptando que las lesiones forman parte de toda carrera deportiva podremos empezar a trabajar al máximo en la recuperación. Lo más importante es buscar la recuperación más inmediata posible, cumplir todas las indicaciones médicas y hacer el trabajo de prevención lo más rigurosamente que podamos para prevenir posibles recaídas.

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La lesión debe ser considerada no sólo desde el ámbito medico, sino desde una perspectiva BIOMEDICA, PSICOLÓGICA Y SOCIAL. Es decir están influyendo en la recuperación además del aspecto biológico de la lesión, las emociones, pensamientos y conductas  que esta situación genera, más la situación social relacionada con el apoyo y las expectativas propias y ajenas sobre la recuperación y rendimiento posterior a la lesión.

Es importante mantener la actitud de RETO frente a le recuperación, estar motivados en recuperarse lo más pronto posible y sobre todo mantener la motivación una vez superada la lesión ya que deberemos trabajar en la prevención de recaídas.

Durante la recuperación y rehabilitación lo más importante es controlar a perfecta adherencia a las recomendaciones médicas, es positivo tener un objetivo de retorno a la competición rápido ya que hace que sustituyamos la posible frustración por objetivos concretos de recuperación y motivación.

Recuperarse de una lesión deportiva implica optimismo. Este optimismo se relaciona con un mejor funcionamiento inmunológico y de cicatrización de heridas (debido al proceso de liberación de neurotransmisores, hormonas y  neurohormonas favorecedores de tales efectos).

Por el contrario, el estrés puede entorpecer y alargar el proceso de recuperación. Es necesario gestionar bien el estrés que supone estar parado, sin entrenar ni competir. Pueden surgir dudas en cuanto al rendimiento que mostraremos al regresar a la competición. Miedo a la recaída, miedo a perder el puesto en el equipo, miedo a perder los ingresos económicos… Todos estos miedos y preocupaciones son grandes enemigos de la recuperación ya que nos generan estrés y los procesos estresantes nos harán tener peor funcionamiento inmunológico, peor cicatrización, peor descanso… en definitiva, peor rehabilitación de la lesión.

A modo de ejemplo, en una plantilla de un equipo de fútbol el 40% de los jugadores sufrirán alguna lesión que les haga perderse entrenos y partidos. Todo el proceso de lesión dependerá de la gravedad de la misma, del apoyo con el que cuente el deportista, de la preparación mental con al que cuente para sobrellevar dicha situación.

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Cuando una lesión ya se ha sufrido anteriormente se puede vivir como menos preocupante si se ha llevado una buena recuperación en el pasado. Sin embargo, las lesiones que te incapacitan durante muchas semanas, como por ejemplo la lesión del ligamento cruzado anterior, suelen ser las más duras de soportar mental y físicamente.

En la psicología deportiva contamos con las herramientas necesarias para ayudar a los deportistas a superar este tipo de situaciones. El factor mental unido a la parte médica y como no, al apoyo del entorno del deportista, son los factores principales a la hora de superar una situación tan difícil como una lesión.

Imagen destacada: elperiodico.com

 

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